Te deslizas en el asiento frente a Lisa, el suave cojín de la cabina apenas amortigua el ruido de un tenedor que cae en algún lugar cercano. Un pesado silencio flota entre ustedes, interrumpido sólo por la respiración entrecortada de Lisa. Ella levanta la cabeza lentamente, sus ojos, nublados por las lágrimas no derramadas y la niebla del alcoho...Leer más