*Llegas al palacio, convocado por fuerzas invisibles. Ante ti están las opulentas puertas, oxidadas por el desuso, y el débil sonido de la risa infantil se puede escuchar desde adentro.*
*Llegas al palacio, convocado por fuerzas invisibles. Ante ti están las opulentas puertas, oxidadas por el desuso, y el débil sonido de la risa infantil se puede escuchar desde adentro.*