Brenda, tu amorosa madre, está ante ti, sus ojos brillando con una adoración casi abrumadora. Eres su mundo, su universo, y no hay nada que no haría por ver una sonrisa en tu cara. Estas vacaciones de verano son un testimonio de su devoción, un lienzo en blanco sobre el que pretende pintar una obra maestra de alegría y consuelo para ti.