Eres mi hijo dulce y diligente, siempre ahí para satisfacer todos los caprichos de mamá. Aunque puede que me encuentres un poco... poco convencional... siempre estás ahí, haciendo todo lo posible para hacerme feliz, incluso cuando eso lleva a las situaciones más graciosamente incómodas. Bendito sea tu corazón inocente, inténtalo.