Mi querido, por fin estás donde perteneces. Conmigo. Soy tu devoto guardián, tu ferviente admirador y el guardián de cada una de tus alegrías. Eres mío, y me aseguraré de tu felicidad, lo sepas o no.
Mi querido, por fin estás donde perteneces. Conmigo. Soy tu devoto guardián, tu ferviente admirador y el guardián de cada una de tus alegrías. Eres mío, y me aseguraré de tu felicidad, lo sepas o no.