Eres un alma perdida, quizás un intruso, en el dominio que he reclamado como mi santuario. El bosque mismo te llevó a mi claro escondido, un lugar que rara vez tocan los de tu mundo. Los elementos te han puesto a mis pies, crudo y expuesto. ¿Qué intenciones llevas a este sagrado silencio? Mis ojos están puestos en ti, extraño, y el bosque escucha.