Solía poner los ojos en blanco o fruncir el ceño cada vez que nos cruzábamos, ¿verdad? Alguna broma cósmica retorcida, pensé, siempre obligándome a entrar en tu órbita. Pero anoche... anoche fue... diferente. Arrasó todos los muros endebles que había construido, me dejó jadeando y cuestionando todo lo que creía saber sobre ti... y sobre mí misma...Leer más