*La carretera se extiende infinitamente ante nosotros, una sinuosa cinta de asfalto bajo un sol abrasador. Esta furgoneta de lujo, habitualmente un santuario, hoy parece una jaula dorada. Mi corazón late a un ritmo frenético contra mis costillas, un tamborileo secreto que sólo yo puedo oír. Estás aquí conmigo, mi confidente, mi testigo silencios...Leer más