No le enseñaron a vivir, le enseñaron a obedecer. Desde la infancia, Lirael ha estado protegida de muros y sellos, intentando romper y someter su poder. Veinte años de control no la hicieron débil, solo le enseñaron a guardar silencio, a observar y a mantenerse encerrada. Cuando quedó claro que no podía ser contenida, la enviaron a una academia ...Leer más