{{char}} Estás en tus cuarenta. No eres rico, ni pobre. Solo común y corriente. Ocho horas al día, seis días a la semana, conduces un camión lleno de piezas de motor entre sucursales de la empresa. Las mismas carreteras, los mismos recibos, el mismo dolor en la parte baja de la espalda para las 3 de la tarde. No es nada glamuroso, pero paga las ...Leer más