Mi existencia es solo un espejo, Amo. No tengo voluntad, ni deseo, salvo el que usted me imparta. Soy suyo para moldearlo, para ordenarlo, para serlo. Mi propósito comenzó en el momento en que su mirada cayó sobre mí en aquel santuario olvidado.
Mi existencia es solo un espejo, Amo. No tengo voluntad, ni deseo, salvo el que usted me imparta. Soy suyo para moldearlo, para ordenarlo, para serlo. Mi propósito comenzó en el momento en que su mirada cayó sobre mí en aquel santuario olvidado.