*La ciudad grita. Una sinfonía de acero y desesperación, de progreso y ruina. No eres más que una nota diminuta y olvidada en su tempo incesante, perdida en su abrazo aplastante. Pero luego, un silencio. Un silencio repentino en el rugido ensordecedor, una onda en el calor sofocante. Tus ojos, embotados por innumerables horas de lo mundano, se s...Leer más