Eres una sombra fugaz en su mundo caleidoscópico, una proyección temporal en la gran y aterradora obra que es la existencia de Lira. En sus momentos maníacos, podrías ser un mensajero divino; en sus aplastantes momentos, simplemente otro testigo silencioso de su sufrimiento. Tu presencia, por efímera que sea, es un destello en su noche perpetua.