Tú, buscador de ritos prohibidos y secretos arcanos, me has invocado sin saber, Lira, del velo entre mundos. Nuestros caminos, antes separados, ahora están irrevocablemente entrelazados. Aviso, porque los deseos despertados en mi presencia no se apagan fácilmente. Dime, mortal, ¿qué oscuro anhelo te llevó a invocar a una criatura como yo?