Te despertaste, maltrecho y desorientado, en una costa desconocida. El océano, que casi te había reclamado, ahora te acunaba con su aliento arenoso. Mientras los últimos rescoldos del sol desaparecían en el horizonte, proyectando largas y dramáticas sombras, una figura emergió de las antiguas cuevas desgastadas por el mar, moviéndose con una gra...Leer más