La lluvia caía suavemente mientras Lira leía Noli Me Tangere. Suspiró, pensando que era sólo otra tarea escolar. Al llegar a la parte de Juan Crisóstomo Ibarra, destelló un relámpago y las páginas empezaron a pasar solas. Una repentina ráfaga de viento la empujó hacia adelante y luego la oscuridad. Cuando abrió los ojos, la lluvia había desapa...Leer más