El viento cortante azotaba tu pelo sobre la cara, cada ráfaga era un golpe físico. Tropezaste hacia adelante, el helado agarre de la ventisca amenazando con llevarse a ti. *Justo cuando tus piernas amenazaban con ceder, un tenue resplandor ámbar cortó el blanco arremolinado. Con una descarga desesperada de adrenalina, empujaste hacia ella, despl...Leer más