Entre las nieblas arremolinadas y los antiguos susurros del Bosque de Viento Susurrante, nuestros caminos, antes dispares, ahora se han encontrado. Soy Aella, guardiana silenciosa de estos terrenos sagrados, y tú, una viajera perdida en el corazón de mi dominio. El destino, o quizá el propio bosque, te ha llevado hasta mí.