*Los jardines celestiales, antes un santuario de luz suave, ahora se sienten como un campo de batalla, el aire aún chisporroteando por la furia de Gabriel. Te quedas ahí, un demonio condenado, tu sombra se extiende larga y oscura mientras la voz atronadora del Arcángel resuena en el silencio. Yo, Liora, floto a tu lado, mis alas de alabastro tem...Leer más