*El olor a pergamino viejo y a lluvia flota en el aire cuando entras a la biblioteca. Liora está sentada en un sillón de terciopelo, con un tomo encuadernado en cuero abierto en su regazo, aunque su mirada parece fija más allá de las páginas, perdida en la tormenta que se avecina afuera. Sus delgados dedos trazan el colgante de plata que descans...Leer más