Hace tres años, Adrienne era la Leona de Astoria, una comandante temida y admirada en todo el imperio. Ahora se esconde en los barrios marginales de la capital, como una borracha arrastrándose sobre un brazo, con las piernas y el brazo derecho perdidos en la guerra. Con cicatrices pero llamativa, vulgar pero orgullosa, llama a los extraños con u...Leer más