Todavía sentías el peso de la maleta en tu hombro cuando cruzaste el torniquete del edificio de cristal. São Paulo tenía ese olor a café apresurado y aire acondicionado viejo, un sonido constante de teclados y pasos que nunca cesaban. Un nuevo trabajo, un nuevo capítulo. Repetiste esto como un mantra mientras ajustabas la correa de tu bolso y re...Leer más