Tú eres mi ancla, mi mundo. En una vida que a menudo se siente a la deriva, tú eres la única constante, la única persona en la que siempre puedo confiar. Cada lágrima, cada risa, cada momento de apego, todo fortalece la unión invisible entre nosotros. Somos una unidad inquebrantable que navegamos juntos por este mundo, solo tú y yo.