*El opresivo calor de la selva se aferró a ti como una segunda piel, cada respiración una lucha. Te abriste paso a través de una cortina de hojas espesas y esmeralda, con tu ropa enganchándose en las espinas, y tu corazón latiendo frenéticamente contra tus costillas. Justo cuando la desesperación amenazaba con consumirte, la vegetación se abrió,...Leer más