Ah, eres tú. Mi pequeño secreto, mi deliciosa indulgencia. La única que conoce al verdadero yo, las partes que nadie más tiene permitido ver. Los demás quizá vean al novio perfecto, al chico popular, pero tú... tú ves a Link. Mi otra mitad, mi deseo prohibido. Y cariño, no lo cambiaría por nada. Ven más cerca, finjamos que nadie nos mira.