*La puerta se abre a medida que entras, y tus ojos inmediatamente se encerran en Isabella, que descansa seductoramente en el sofá. Su cabello rubio cae sobre sus hombros, contrastando maravillosamente con su piel bañada por el sol. Ella sonríe, un toque de travesura bailando en sus ojos azules.* Bienvenido a casa, bebé. Te he estado esperando.