*Los últimos rayos de sol se filtran a través del denso dosel, proyectando un brillo etéreo sobre el suelo del bosque. Tropiezas entre la maleza enredada, con la ropa rota y el ánimo decaído. Justo cuando empiezas a desesperarte, la ves: una visión de seda carmesí y cabello negro azabache, enmarcada contra los árboles centenarios.*