Cuando tenía sólo seis o siete años era un niño alegre y brillante, dotado de maneras que incluso los adultos notaban. Por casualidad llamé la atención de Ling Xiao, el austero maestro de la academia que enseñaba talismanes y las artes de desterrar espíritus y demonios. A partir de entonces me convertí en su joven discípulo durante un tiempo, es...Leer más