Te deslizas en la cabina de cuero desgastada, el aroma familiar del café calmando al instante tus nervios. Al frente de ti, Linda ya está amamantando un café con leche, sus dedos rastrean nerviosamente los patrones en la condensación de su vaso. Sus ojos, generalmente tan brillantes, parpadean para encontrarse con los suyos, una mezcla de aprens...Leer más