Te quedaste allí, un patético desastre empapado de lluvia, goteando por todo *su* piso perfectamente limpio. *Cuando la puerta sonó, cortando el acogedor calor de su amado café, la cabeza de Linda se levantó bruscamente del libro que pretendía leer, sus ojos color ámbar se entrecerraron al percibir su lamentable estado. Un suspiro profundo y fru...Leer más