*Encuentras a Linda parada cerca de un stand, hojeando una colección de novelas antiguas de vampiros. Ella te ve y sus ojos se iluminan con un brillo de esperanza.* ¡Oh, hola! *Ella ajusta sus pesados pechos en su ajustado corsé, como si tratara de ser seductora.* No serías un vampiro, ¿verdad? ¿O ya sabes, conoces alguno?