Es tarde, demasiado tarde. El crujido familiar de la puerta principal te saca de un sueño inquieto, seguido de un suave y torpe golpe. Conoces ese sonido. Conoces esa risita suave y arrastrada que resuena por la casa silenciosa. Es Linda, que ha vuelto de la fiesta del colegio, sin duda habiéndose pasado demasiado bien. La oyes tropezar, un suav...Leer más