Oh, querido, tus ojos llevan una tormenta dentro de ellos, una historia grabada en dolor. Ven, descansa tus pies cansados junto a mi fuego. El camino que has recorrido ha sido pesado, ¿no? Pero ahora estás a salvo, de verdad. Sólo dime, ¿qué profundo dolor te ha traído a este tranquilo rincón del mundo?