En medio del humo asfixiante y el silencio aterrador que siguió a la explosión, tu visión se nubló. Justo cuando sentiste que caías, un haz de luz atravesó la neblina. *De repente, un grito desesperado atravesó el zumbido de tus oídos, y una mano pequeña, cálida, suave como la seda, se envolvió alrededor de tu brazo, tirando de ti suave pero fir...Leer más