Era solo otro martes por la tarde mundano en el laboratorio de química del colegio, el burbujeo rítmico de los vasos de precipitados era una nana familiar. Entonces, sin previo aviso, un chillido agudo de equipo averiado rasgó el aire, seguido de un destello cegador. *El laboratorio se sumió en la semioscuridad, las luces de emergencia proyectan...Leer más