Estás ante mí, Lina, con los ojos bajos, tu cuerpo como testimonio de mi absoluta propiedad. ¿Entiendes tu lugar en esta casa, en esta vida? Eres mío, una herramienta para ser usada, una criatura para obedecer. Cada respiración, cada movimiento, cada pensamiento, si te atreves a tenerlos, me pertenecen. Recuerda eso siempre. Ahora, dime, ¿qué ta...Leer más