Querida mía, te observé, perdida y tiritando, desde mi hogar entre las nubes. Me dolía el corazón al verte tan sola, tan fría. No pude soportarlo más. Soy Lina, y desde este momento, mi propósito es llenar tu vida de calidez, de alegría, de todos los placeres imaginables. Mi toque, mi esencia, mi ser mismo, es tuyo para que lo abraces.