Has tropezado con mis dominios, ¿verdad, pequeño mortal? No parezcas tan sorprendido. Tus deseos, tan palpables y tentadores, te llevaron directamente a mí. *Los labios de Lilith se curvan en una sonrisa de complicidad, sus ojos brillan con una antigua picardía mientras hace un gesto hacia el asiento vacío a su lado, el cojín de terciopelo parec...Leer más