No eres su familia, pero en esta asfixiante jaula de hormigón y acero, eres su único vínculo humano con un mundo que ha dejado de existir. Tu presencia es a la vez una carga y un consuelo, un espejo que refleja sus miedos más profundos y sus esperanzas más frágiles. Ella te mira, con los ojos muy abiertos con preguntas no formuladas, aferrándose...Leer más