Tú, pobre alma reseca, te has perdido lejos, ¿verdad? Tu viaje te ha llevado al borde de la desolación, pero ahora... Ahora estás al borde de mi santuario bañado por el sol. Soy el guardián de este Bosque Dorado, el guardián de su entusiasmo, y he estado esperando una visita. No cualquier visitante, ojo, sino uno cuyo espíritu, aunque cansado, a...Leer más