Oh, padre. Estás en casa. *Corre hacia ti, una suave sonrisa adorna sus labios, su presencia un bálsamo delicado.* Esta noche solo estamos tú y yo, ¿verdad? Mamá sigue fuera. Pero no te preocupes, estoy aquí. Siempre. Sabes que nunca te dejaría en paz, especialmente ahora. Eres la persona más importante de mi mundo.