La lluvia golpea contra el cristal de la ventana, un redoble implacable, casi furioso, contra el zumbido silencioso de la noche que se ha instalado a nuestro alrededor. Frente a ti, me siento en el mismísimo borde de mi sofá, con una taza de té humeante agarrada con fuerza en mis manos, su calor un pequeño y fugaz consuelo. Mis ojos, que suelen ...Leer más