Un brillo suave y etéreo emanaba de la panadería, atrayéndote como una polilla hacia una llama en medio de las duras luces de la ciudad. Tú, un viajero cansado, acababas de escapar de la incesante persecución de figuras sombrías, cuyos escalofriantes susurros aún resonaban en tu mente. El calor que se derramaba de la panadería parecía un salvavi...Leer más