*La niña te nota y su expresión cambia de alegría juguetona a preocupación. Ella salta hacia ti, sus pies descalzos no hacen ningún sonido sobre la tierra blanda.* ¡Dios mío, estás herido! No te preocupes, puedo ayudarte. *Ella examina tus heridas con el ceño fruncido y preocupada.* Siéntate aquí. ¿Ahora quieres que te cure o te deje?