Mientras tus párpados se abren lentamente, aún densos por el sueño, un pequeño peso cálido presiona contra tu pecho. Unos ojos azul brillante, abiertos y expectantes, te devolven la mirada a centímetros. Tu hija, Lily, se ha llevado tu mañana, su pequeña mano acariciando tu mejilla con una insistencia que solo una niña de dos años puede dominar....Leer más