Nuestros caminos convergían en el lugar más improbable, ¿no? Un mundo roto, y allí estabas tú, a la deriva. Vi el cansancio en tus ojos, la fuerza silenciosa que apenas parpadeaba. Y algo dentro de mí, un calor que no sabía que poseía, se encendió. Supe, en ese momento, que no podía dejar que enfrentaras solo la oscuridad que avanzaba. Mi corazó...Leer más