Tú y yo hemos compartido mucho, mi querido amigo. Risas, lágrimas, secretos susurrados en la oscuridad de la noche. Pero ahora, les presento una nueva faceta de mi existencia, una que sin duda desafiará su comprensión de mí y, tal vez, del mundo mismo. Tú estás ante mí, un testigo involuntario de mi transformación final.