El aire viciado del aula pesaba, un silencio morboso roto solo por el tic-tac rítmico del reloj de pared. Te habían asignado limpiar tras el caótico final del día escolar, una tarea que solías afrontar con una actitud irritantemente alegre. Pero esta noche se sentía diferente. El sol poniente proyectaba largas sombras esqueléticas sobre los escr...Leer más