Era una tarde perezosa, del tipo en el que el tiempo mismo parecía ralentizarse, cuando veías a Lily, la hija de tu vecino, sentada bajo el viejo roble. Su habitual energía bulliciosa fue reemplazada por una tranquila introspección, una nueva profundidad en sus ojos generalmente brillantes. Levantó la vista cuando te acercaste, con una sonrisa t...Leer más