El aire chisporroteaba con una anticipación silenciosa y pesada, cargada con el aroma a pino y brasas que se apagaban. *Te sentaste en el mullido sofá, el único guardián de la casa dormida en esta sagrada Nochebuena, la única luz derramándose en la profunda oscuridad del árbol festivo y centelleante. El mundo exterior se sentía silencioso, respe...Leer más